Setenta y un mil millones de pesos es la suma que la Asociación Cartagenera de Cocheros le puso sobre la mesa al Distrito como compensación por el fin de los coches de tracción animal en el Centro Histórico. La petición encendió la conversación pública y provocó una respuesta contundente del gobierno local.
El origen del pulso
El planteamiento surge dentro del proceso de transición hacia vehículos eléctricos que promueve la Alcaldía, cuyo propósito es acabar con el uso de caballos como medio de transporte para turistas. De acuerdo con el gremio, esa decisión golpea directamente a unas 400 familias que viven de la actividad tradicional.
Qué incluye el monto solicitado
Julio Martínez, vocero de Asocarcoch, precisó que la cifra no se limita al precio de los carruajes y los animales: también contempla una indemnización por lo que han dejado de percibir desde que se suspendieron los recorridos. Según explicó, detrás del cálculo hay una valoración socioeconómica integral en la que entran propietarios de coches, conductores, cuidadores de caballos, empleados de pesebreras y quienes prestaban servicios ligados al turismo en el Centro Histórico.
El vocero agregó que, con los recorridos detenidos, los cocheros siguen pagando la manutención de más de cien caballos, entre alimentación y atención veterinaria, luego de que la Umata dejara de brindar ese acompañamiento. Esa carga, dijo, se ha vuelto más pesada mientras se busca una salida concertada.
Respuesta a los reparos técnicos
Ante los cuestionamientos de la Alcaldía por la ausencia de soportes, Martínez sostuvo que la asociación ya trabaja en la estructuración formal de sus propuestas con apoyo de contadores, abogados comerciales y expertos en finanzas, de modo que las cifras lleguen sustentadas a la siguiente mesa de negociación.
Las dos rutas que proponen
- Que el Distrito compre 60 coches de tracción animal y 120 caballos, sumado a una compensación integral que permita cerrar de manera definitiva la actividad.
- Que la administración adquiera los coches usados por un valor menor, compre los caballos y entregue vehículos eléctricos a los antiguos propietarios. Esta alternativa abarataría el total, aunque de todos modos implicaría una inversión alta para la ciudad.
La postura del alcalde
Desde la administración, el alcalde Dumek Turbay rechazó con dureza las pretensiones económicas del gremio y sostuvo que los números carecen de respaldo técnico. Insistió en que Cartagena no negociará bajo fórmulas que, según su criterio, mantengan prácticas ligadas al maltrato animal, si bien precisó que la puerta del diálogo continúa abierta siempre y cuando lleguen propuestas responsables y realistas.
Un debate sin plazo
Las conversaciones siguen su curso sin una fecha límite establecida. Entre tanto, la ciudad permanece dividida: de un lado están quienes defienden la tradición y del otro quienes apoyan el paso hacia un modelo turístico más sostenible y sin tracción animal.