Pasada la una de la madrugada, con buena parte de Venezuela dormida, unidades militares estadounidenses activaron un despliegue cuyo objetivo era capturar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. La misión fue confirmada horas después por el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, quien la describió como una acción planificada al detalle y de ejecución milimétrica.

Días de preparación y una noche con más luz

Autoridades militares estadounidenses señalaron que el operativo llevaba varios días en preparación y que involucró unidades de élite, helicópteros de operaciones especiales y un amplio respaldo aéreo. La hora elegida no fue casual: los planificadores aprovecharon la mayor iluminación nocturna que ofrecía la llamada luna del lobo, lo que mejoró las condiciones de visibilidad para el ingreso.

Mientras la incursión avanzaba, Trump seguía el desarrollo en tiempo real desde su residencia en Mar-a-Lago, rodeado de altos mandos militares y de personal de inteligencia. Después, en entrevistas con medios de su país, calificó la acción como rápida y contundente y resaltó la capacidad de las fuerzas especiales para entrar a instalaciones muy protegidas y sacar a sus objetivos en pocos minutos.

Quiénes entraron y con qué medios

De acuerdo con reportes de la prensa estadounidense, en la operación participaron comandos de la Delta Force con el apoyo del 160 Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, la unidad conocida como los Night Stalkers. Ambas emplearon helicópteros adaptados para volar a baja altura, escoltados por aviones de combate y por aeronaves de inteligencia, reconocimiento y vigilancia. El conteo total de medios movilizados superaría las 150 aeronaves, provenientes de distintas bases y de portaaviones desplegados en el hemisferio occidental.

Bombardeos previos en Caracas

La incursión estuvo acompañada de ataques selectivos contra instalaciones militares estratégicas en la capital venezolana, entre ellas la base aérea de La Carlota y el complejo militar Fuerte Tiuna. El propósito era anular sistemas de defensa aérea y reducir el margen de una respuesta inmediata. Reportes locales dieron cuenta de víctimas civiles y de daños en infraestructura durante esos bombardeos.

Fuentes militares explicaron que la ubicación de Maduro se rastreó con el respaldo de agencias de inteligencia de Estados Unidos, en una operación encubierta en la que habrían intervenido organismos como la CIA, la NSA y la NGA. Para allanar el camino a los comandos, el suministro eléctrico fue interrumpido de manera temporal en sectores de Caracas, de modo que el avance se hiciera en oscuridad total.

La extracción y el traslado al USS Iwo Jima

Ya en el terreno, los comandos ingresaron a un complejo descrito como una fortaleza, con fuertes medidas de seguridad. Según versiones divulgadas por medios estadounidenses, Maduro y Flores fueron sorprendidos mientras dormían y llevados en helicóptero hasta el buque anfibio USS Iwo Jima, desde donde después se los envió a Estados Unidos. Uno de los helicópteros recibió impactos de bala durante la extracción, aunque siguió operativo. El balance de heridos fue de dos militares estadounidenses y no se reportaron muertos.

Con la misión confirmada como exitosa, Trump hizo público el anuncio de la captura en su red social Truth Social e indicó que el mandatario venezolano sería trasladado a Nueva York para responder ante la justicia estadounidense. El Gobierno de Estados Unidos informó luego al Congreso sobre lo ocurrido y sostuvo que el presidente actuó amparado en las facultades que la Constitución le concede como comandante en jefe de las fuerzas armadas.

Un objetivo perseguido desde antes del segundo mandato

Maduro era un objetivo prioritario para la administración Trump incluso antes de que iniciara su segundo periodo. Su captura representa un punto de inflexión en la política regional y abre un escenario de consecuencias geopolíticas profundas, cuyo alcance todavía no está definido.