Ocho millones de venezolanos que han salido de su país y un Estado convertido, según su lectura, en refugio del narcotráfico son los datos con los que el candidato presidencial y exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón sustentó su análisis sobre la coyuntura del vecino país. En un pronunciamiento público hecho desde Bogotá, el dirigente planteó que lo que sucede hoy en Venezuela constituye un hecho decisivo para la democracia y la libertad en América Latina.

Un desenlace que, según él, venía anunciado

Para Pinzón, la situación actual no es sorpresiva: la atribuyó de manera directa a que durante años se permitió que un régimen criminal se apoderara del aparato estatal venezolano. Sostuvo que el gobierno de Nicolás Maduro usurpó la voluntad popular, desmontó las instituciones democráticas y terminó convirtiendo al país en un santuario del crimen organizado y del narcotráfico.

Ese proceso, explicó, tuvo dos efectos encadenados: el empobrecimiento de Venezuela y la salida de cerca de ocho millones de personas, por un lado, y por otro la aparición de una amenaza directa contra Colombia y contra la estabilidad de toda la región.

Grupos armados operando desde el otro lado de la frontera

El exembajador de Colombia en Estados Unidos afirmó que, con la tolerancia del régimen de Maduro, desde territorio venezolano operaron de forma permanente estructuras armadas ilegales: el ELN, las FARC, bandas criminales y redes internacionales dedicadas al narcotráfico. Esas organizaciones, dijo, han atentado contra la seguridad del país, contra sus Fuerzas Armadas y contra la población civil.

Desde su óptica, la soberanía venezolana no fue vulnerada por acciones externas, sino por la pérdida de control sobre el territorio y por la entrega del país a organizaciones criminales. Cuando un Estado renuncia a la soberanía popular y deja que el crimen gobierne extensas zonas, agregó, queda expuesto de manera inevitable a crisis tan profundas como la que hoy vive Venezuela.

La advertencia dirigida a Colombia

A partir de ese diagnóstico, el aspirante presidencial trasladó la alerta al escenario nacional. Aseguró que Colombia transita una ruta peligrosa al permitir el crecimiento de las economías ilegales y el debilitamiento de la autoridad estatal en distintas regiones. En numerosos barrios y territorios, señaló, quien manda ya no es la ley sino estructuras armadas como las disidencias, el ELN y el Clan del Golfo, algo que describió como una forma evidente de pérdida de soberanía.

Sus críticas alcanzaron al gobierno del presidente Gustavo Petro. Pinzón consideró que la cercanía política con el régimen venezolano y el desarrollo de la política de paz total han terminado por robustecer al crimen organizado. Afirmó que el país vive la mayor expansión de economías criminales de su historia, con un deterioro grave de la seguridad y de la calidad de vida de los ciudadanos.

Transición en Venezuela y elecciones en 2026

Sobre el futuro del vecino país, insistió en que la salida pasa por una transición democrática real que permita reconstruirlo y devolverle su lugar en la región. Un cambio así, dijo, beneficiaría a la economía colombiana y abriría espacio a una cooperación más estrecha en seguridad y desarrollo entre ambas naciones.

Cerró su mensaje señalando que los comicios de mayo de 2026 representan una oportunidad histórica para Colombia. Convocó a impulsar un cambio pacífico con un gobierno serio, con autoridad y firmeza contra el narcotráfico y el terrorismo, capaz de proteger a la ciudadanía y de atraer inversión, empleo y prosperidad. Advirtió, por último, que el país no puede repetir el camino de Venezuela y que ningún dirigente con vínculos con regímenes criminales debería llegar al poder.