Reuniones a puerta cerrada con líderes del Congreso marcaron este lunes la agenda del Gobierno de Estados Unidos, que buscó explicar los alcances y las motivaciones de la operación militar ejecutada en Venezuela. En esos encuentros participaron el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y otros altos funcionarios de la administración, en un ambiente atravesado por los reclamos sobre la falta de una estrategia definida y por no haber consultado antes al poder legislativo.

Dudas dentro del propio Congreso

Fuentes legislativas indicaron que las inquietudes no vinieron únicamente de la oposición: también sectores que suelen respaldar a la Casa Blanca alertaron sobre el peligro de una política exterior con rasgos expansionistas y efectos difíciles de anticipar para la estabilidad de la región. Los argumentos que presentó el Ejecutivo no alcanzaron para despejar por completo las preguntas sobre las repercusiones políticas, jurídicas y militares de la incursión.

El debate llegó al Consejo de Seguridad

La discusión se trasladó al plano diplomático. En una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aliados históricos de Washington dejaron ver su malestar por la intervención. Francia y Dinamarca, entre otros países, apuntaron que podrían haberse vulnerado normas del derecho internacional y insistieron en el respeto a la soberanía y a la integridad territorial venezolana. La delegación estadounidense sostuvo una posición distinta: describió el operativo como una acción limitada, legítima y quirúrgica.

Maduro y Cilia Flores, ante un juez en Nueva York

Mientras tanto, en Nueva York, Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se presentaron ante un juez federal. Ambos se declararon no culpables de los cargos que se les imputan por narcoterrorismo, conspiración para el tráfico de cocaína y posesión de armas. La diligencia fue corta y el juez programó una nueva comparecencia para marzo, dentro del proceso que se adelanta en el Distrito Sur de Nueva York.

Reacomodo del poder en Caracas

En Venezuela, el tablero político se movió con velocidad. Tras la captura de Maduro, Delcy Rodríguez asumió el juramento como presidenta encargada y sorprendió con un cambio de tono al invitar al Gobierno de Donald Trump a explorar una eventual agenda de cooperación. Su hermano, Jorge Rodríguez, fue ratificado al frente de la Asamblea Nacional, lo que apuntala la permanencia del chavismo en las instituciones centrales del Estado.

Detonaciones nocturnas en la capital

Durante la noche del lunes se escucharon detonaciones en varios sectores de Caracas, algunos próximos al Palacio de Miraflores. Las autoridades explicaron que se trató de disparos disuasivos dirigidos contra drones no autorizados y descartaron enfrentamientos o alteraciones serias del orden público. La Casa Blanca rechazó tener relación con esos episodios.

Advertencia desde Ginebra

El sistema de derechos humanos de la ONU también se pronunció. La Oficina del Alto Comisionado sostuvo que la operación militar estadounidense erosiona la seguridad internacional y crea un precedente peligroso. Desde Ginebra se subrayó que la rendición de cuentas por violaciones a los derechos humanos no se consigue con acciones militares unilaterales contrarias al derecho internacional.

El aparato estatal sigue en manos del chavismo

Aun sin su líder en el país, el chavismo conserva el control del aparato estatal. En Caracas y en otras ciudades se mantienen las mismas estructuras de poder, el discurso contra Estados Unidos y la presencia de colectivos armados, al tiempo que se reportan detenciones de periodistas y activistas. Los analistas coinciden en un punto: el círculo cercano a Maduro sigue gobernando y desafiando a la comunidad internacional, lo que extiende la incertidumbre sobre el futuro político y social de Venezuela.