Unas 500 personas desplazadas han llegado a Cúcuta en los últimos quince días, según el reporte de la personera de la ciudad, Ludy Páez. La cifra da cuenta del deterioro del orden público en el Catatumbo, donde los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las Farc no dan tregua, especialmente en áreas rurales de municipios como Tibú y El Tarra.
Familias atrapadas entre dos fuegos
El recrudecimiento de los combates ha derivado en un aumento constante del desplazamiento forzado y también en el confinamiento de comunidades completas que quedaron encerradas por la disputa armada. Filogringo figura entre los puntos más golpeados: allí los choques se agudizaron durante los últimos días y decenas de familias optaron por huir para no quedar expuestas al fuego cruzado.
Amenazas con plazos de horas
En ese escenario, la Personería de Cúcuta puso el foco sobre las amenazas contra líderes sociales y comunales, que han debido dejar sus territorios ante el temor de ser asesinados. Páez precisó que buena parte de los casos registrados responden a intimidaciones directas de los grupos armados ilegales, los cuales llegan a fijar plazos de menos de 24 horas para que las personas se vayan de la zona. Ante advertencias de ese tipo, explicó la funcionaria, los dirigentes comunitarios no cuentan con alternativa distinta a salir de inmediato para salvar sus vidas.
Llegadas al casco urbano de Tibú y a Cúcuta
El organismo advirtió que el flujo de población desplazada creció tanto hacia el casco urbano de Tibú como hacia Cúcuta. En ambos destinos las familias reciben ayuda humanitaria y acompañamiento de las instituciones, pero el drama no cede: entre quienes llegan hay niños, mujeres embarazadas y adultos mayores en condiciones de alta vulnerabilidad.
Petición al Gobierno Nacional
El Ministerio Público pidió con urgencia al Gobierno Nacional que refuerce las medidas de seguridad y asegure la protección de los civiles en el Catatumbo. La entidad subrayó que se requiere una intervención capaz de estabilizar el territorio y frenar la salida masiva de comunidades campesinas.
Alcaldes piden corredores humanitarios
Por su parte, los mandatarios de Tibú y El Tarra hicieron un llamado conjunto a los grupos armados ilegales para que detengan las hostilidades y respeten a la población civil. También reclamaron garantías para la misión médica, afectada en medio de los combates, y la apertura de corredores humanitarios que permitan atender y evacuar a los heridos.
El alcalde de Tibú, Richard Claro, insistió en que la comunidad civil debe quedar por fuera del conflicto y en que se cumpla el derecho internacional humanitario. Desde El Tarra, el alcalde Eyder Robles Ortiz advirtió que en sectores como Filogringo permanecen personas lesionadas sin posibilidad de ser evacuadas por el férreo control territorial que ejercen los actores armados.
Operaciones militares en la zona
El Ejército Nacional, entre tanto, informó que adelanta operaciones terrestres y aéreas en esa parte del Catatumbo, con el propósito de recuperar el control y mejorar las condiciones de seguridad en uno de los puntos más críticos del conflicto armado en Norte de Santander.