Con un aumento de 5,10 por ciento en el costo de vida durante 2025, Colombia cerró el año con una inflación levemente inferior a la de 2024 y con un número que empezará a sentirse en los bolsillos durante 2026. El anuncio lo hizo el Departamento Administrativo Nacional de Estadística en rueda de prensa, donde también detalló que el Índice de Precios al Consumidor de diciembre tuvo una variación mensual de 0,27 por ciento.

Un año por debajo del anterior

El registro anual quedó apenas por debajo del de 2024, cuando el IPC terminó en 5,20 por ciento. Esa diferencia, aunque pequeña, ratifica que la moderación de precios continúa después de los máximos históricos que vivió el país en años recientes.

El IPC funciona como el termómetro principal para medir cuánto suben los bienes y servicios que consumen los hogares del país. Su relevancia está en que muestra si las familias ganan o pierden capacidad de compra, y por eso se usa como insumo en la planeación financiera de hogares, empresas y entidades estatales, además de sustentar decisiones regulatorias y acuerdos contractuales.

Qué empujó los precios hacia arriba

Buena parte del resultado de 2025 se explica por unos pocos sectores. El grupo de restaurantes y hoteles tuvo una variación anual de 7,65 por ciento, y educación cerró con un alza de 7,36 por ciento. Se trata de rubros muy expuestos a los costos laborales y con una demanda que no cede fácilmente, por lo que sostuvieron presiones superiores al promedio del país.

A esto se sumó el comportamiento de los alimentos perecederos y el encarecimiento de los costos ligados al empleo, factores que también se reflejaron en las variaciones mes a mes del indicador.

Los sectores que frenaron el alza

En sentido contrario, ciertos grupos actuaron como contrapeso. Las actividades de recreación y los servicios de información y comunicación registraron variaciones más estables, lo que ayudó a equilibrar el resultado global del índice.

Los ajustes que se derivan del dato

El cierre de 2025 tendrá consecuencias concretas este año. La primera es que establece el techo para el incremento de los cánones de arrendamiento de vivienda: ningún contrato podrá subir más allá de ese 5,10 por ciento. La cifra también servirá de guía para actualizar matrículas educativas y otros servicios regulados que revisan sus tarifas cada año siguiendo la inflación.

A eso se suma su peso en la política monetaria. El Banco de la República continuará analizando la evolución de los precios para determinar si sostiene o modifica su posición sobre las tasas de interés, hoy en 9,25 por ciento, buscando anclar las expectativas de inflación a largo plazo.

De 13,12 % en 2022 a un dígito

Vista en el tiempo, la inflación colombiana tocó su punto más alto reciente en 2022, cuando terminó en 13,12 por ciento. Desde ese momento comenzó una corrección progresiva: en 2023 el IPC descendió a 10,15 por ciento y en 2024 llegó a 5,20 por ciento, con lo que el país regresó a cifras de un solo dígito. El dato de 2025 refuerza ese camino y anticipa un escenario de mayor estabilidad para la economía nacional en el año que arranca.