Desde ayer rige oficialmente la llegada de Colombia al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y el excanciller Luis Gilberto Murillo salió a explicar cómo se logró ese resultado. Para él, no se trató de una casualidad ni de una circunstancia pasajera, sino del desenlace de un trabajo diplomático sostenido en el tiempo. Ese impulso, dijo, se dio mientras él encabezaba el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Una apuesta por lo multilateral

Murillo aseguró que durante su periodo al frente de la Cancillería la prioridad fue recuperar el lugar de Colombia en el escenario internacional, con especial atención en robustecer los vínculos multilaterales. Uno de los propósitos centrales, según relató, consistió en rehacer la confianza tanto con Estados miembros como con organismos internacionales, mostrando al país como un socio serio y comprometido frente a los asuntos de alcance global.

Diálogo con distintas regiones

El exjefe de la diplomacia colombiana detalló que la ruta trazada se apoyó en mantener conversaciones permanentes con gobiernos de diversas regiones del mundo, además de poner en primer plano el papel del país en materia de paz, seguridad internacional y cooperación. Ese esfuerzo, afirmó, terminó por reunir los respaldos requeridos para que Colombia volviera a ocupar una silla en uno de los espacios de mayor influencia dentro de las Naciones Unidas.

Voz y voto en decisiones globales

Integrar el Consejo de Seguridad, resaltó Murillo, le permite a Colombia intervenir con voz y voto en determinaciones de alto impacto mundial. A su juicio, la posición también habilita un espacio para poner ante la comunidad internacional las prioridades del país, sobre todo en lo que tiene que ver con construcción de paz, estabilidad en la región y resolución de conflictos.

Una oportunidad estratégica, según el exministro

El hoy aspirante presidencial concluyó que este regreso constituye una oportunidad estratégica: le sirve al país para ampliar su presencia diplomática, tomar un papel más activo en las decisiones globales y afianzar su liderazgo en el terreno multilateral, así como su peso dentro de uno de los órganos principales de la Organización de las Naciones Unidas.