Batidoras, juegos de ollas, freidoras de aire, samovares, kits de medición y máquinas de coser fueron parte de lo que recibieron 150 mujeres del Atlántico al cerrar un proceso formativo que, según ellas mismas relataron, transformó sus proyectos de vida. El acto de clausura del programa Soy una mujer que brilla, Mujeres productivas del Atlántico se cumplió en el municipio de Juan de Acosta.

Una apuesta por la autonomía económica

La iniciativa fue impulsada por la Gobernación del Atlántico con el propósito de reforzar la autonomía económica, el liderazgo y las capacidades productivas de las mujeres del departamento. La jornada estuvo encabezada por el gobernador Eduardo Verano, quien puso de relieve el compromiso, la disciplina y la creatividad que mostraron las participantes durante todo el recorrido.

Las beneficiarias llegaron desde Baranoa, Polonuevo, Galapa, Usiacurí y Juan de Acosta. Todas completaron una etapa que combinó acompañamiento técnico, intercambio de saberes y herramientas prácticas orientadas a generar ingresos sostenibles en el tiempo.

En su intervención, el mandatario departamental subrayó el trabajo articulado entre la Secretaría de la Mujer y Equidad de Género, las alcaldías municipales y las organizaciones aliadas. Esa suma de esfuerzos, dijo, ha hecho posible que las políticas públicas aterricen de manera efectiva en los territorios. Agregó que el desarrollo del Atlántico va de la mano con el progreso de las mujeres y con el impacto que ellas generan en sus familias y en sus comunidades.

Qué aprendieron y qué recibieron

La secretaria de la Mujer y Equidad de Género del Atlántico, María Lourdes Dávila, detalló que la formación técnica abarcó áreas como repostería, gastronomía y catering, además de manualidades. A eso se sumó la dotación de insumos clave para cada unidad productiva —batidoras, kits de medición, juegos de ollas, samovares, freidoras de aire y máquinas de coser—, pensados para que las participantes puedan arrancar o hacer crecer sus emprendimientos.

El alcalde de Juan de Acosta, Carlos Fidel Higgins, se refirió al impacto social del proyecto y planteó que los procesos de capacitación deben ir acompañados de acciones concretas que se traduzcan en mayor independencia y empoderamiento. Sostuvo que entregar insumos y certificaciones constituye un paso fundamental para que las mujeres produzcan, generen ingresos y fortalezcan su papel en la sociedad.

Testimonios de las participantes

La agenda del día incluyó la presentación de los principales resultados del programa, la voz de las emprendedoras y la entrega oficial de certificados e implementos. Varias de ellas coincidieron en que el proceso les dejó algo más que conocimientos técnicos: también confianza, liderazgo y solidaridad entre mujeres.

Jeimy Escobar fue una de las que compartió su experiencia. En el área de manualidades encontró una oportunidad de crecimiento personal y profesional, superando barreras asociadas a su discapacidad. Resaltó el apoyo que recibió y los lazos que construyó con otras participantes a lo largo de las capacitaciones.

Desde Galapa, Julia Ester Pinto Comas habló del acompañamiento de los formadores y de la entrega de insumos que le permitirán continuar aplicando lo aprendido. Expresó agradecimiento por el respaldo institucional y por la solidaridad del grupo, en el que las mujeres se apoyaron entre sí para terminar el proceso pese a las dificultades.

Lo que sigue

Desde la administración departamental se insistió en que esta clausura no cierra un ciclo, sino que abre nuevas oportunidades para las beneficiarias. El compromiso institucional, según se expuso, pasa por sostener programas que reduzcan brechas históricas y que amplíen el acceso de las mujeres a la independencia económica y a mejores condiciones de vida.

Con la finalización de este programa, la Gobernación del Atlántico ratifica su apuesta por un departamento más equitativo e inclusivo, donde las mujeres se afiancen como protagonistas del desarrollo económico y social y como piezas clave en la transformación de sus territorios.