Más de 137 mil migrantes venezolanos han sido recibidos en Barranquilla. Ese fue el dato que puso sobre la mesa el alcalde de la ciudad, Alejandro Char, al pronunciarse públicamente después del anuncio hecho por el Gobierno de Estados Unidos sobre la captura del venezolano Nicolás Maduro.
Un hecho que, según el alcalde, marca a la región
Char describió lo ocurrido como un acontecimiento trascendental, no solo para Venezuela sino para toda la región. A su juicio, se trata de un paso relevante en dirección a la justicia y la democracia. El mandatario distrital planteó, además, una lectura de largo alcance: la captura abriría un escenario político distinto, capaz de dar paso a la reconstrucción institucional y social del país vecino, y con ella, a la posibilidad concreta de que millones de venezolanos que tuvieron que irse puedan volver algún día a su tierra.
Barranquilla, ciudad de acogida
En su mensaje, el alcalde puso el acento en el rol que ha jugado la capital del Atlántico frente a la migración. Habló de un territorio hermano para el pueblo venezolano, donde quienes llegaron han podido acceder a servicios esenciales: educación, salud, empleo y programas orientados a la integración social. Con el paso de los años, dijo, la ciudad ha estado al lado de miles de familias venezolanas, tanto en el dolor como en la esperanza de regresar.
El componente humano del momento
Para Char, lo sucedido simboliza un reencuentro que se ha esperado durante mucho tiempo: el retorno de hijos, padres y abuelos que han vivido lejos de casa. Describió la escena como el anhelo de madres que aguardan volver a abrazar a sus hijos, de familias que la migración separó y de niños y jóvenes que nacieron fuera de su patria. En su lectura, este episodio inaugura una etapa de esperanza y reconciliación.
El mensaje de cierre
El alcalde manifestó su deseo de que este nuevo capítulo derive en un futuro más próspero, democrático y estable para Venezuela y para la región en su conjunto. Y reiteró el compromiso de Barranquilla con la integración, la solidaridad y el respeto por los derechos humanos de los pueblos hermanos.