De cada 100 pesos facturados, las empresas colombianas destinan en promedio 15,6 pesos a actividades logísticas. La cifra, tomada de la última Encuesta Nacional de Logística, resume por qué el manejo de la cadena de suministro pesa tanto dentro de la estructura de costos y por qué el sector mira con atención lo que viene en 2026.

De valor agregado a requisito mínimo

Los análisis más recientes del sector coinciden en que el próximo año funcionará como un punto de quiebre para la logística en el país. La digitalización, la inteligencia artificial y la visibilidad completa de las operaciones aparecen como los ejes sobre los que se construirá la competitividad empresarial. En ese escenario, la eficiencia logística ya no se entiende como un diferencial: se volvió una condición básica para sobrevivir en un mercado más exigente.

El contexto no es sencillo. Las compañías enfrentan al mismo tiempo los desafíos de la automatización, la transformación digital y la urgencia de responder con mayor velocidad a lo que espera el cliente final.

La adopción tecnológica avanza, pero de forma desigual

Las cifras muestran un progreso gradual. Hoy, alrededor del 23,4 % de las compañías emplea sistemas de rastreo y seguimiento de pedidos. Otras ya se apoyan en el uso de datos, la automatización y la trazabilidad para recortar tiempos y mejorar la calidad del servicio. Todo indica que en 2026 estas herramientas dejarán de considerarse opcionales y pasarán a ser el estándar de la gestión logística.

Para los expertos consultados por el sector, la transformación es profunda. La necesidad de bajar costos, cumplir entregas cada vez más veloces y atender criterios de sostenibilidad está empujando la incorporación de soluciones tecnológicas avanzadas. A la inteligencia artificial se le atribuye un rol determinante: además de automatizar procesos, mejora la toma de decisiones estratégicas, permite optimizar rutas, anticipar la demanda y recortar ineficiencias operativas.

Del rastreo al pronóstico

Uno de los giros que se anticipan para 2026 es el tránsito de una logística que reacciona a los problemas hacia una que los prevé. La visibilidad de la operación no se quedará en saber dónde está un pedido: servirá para detectar anomalías en tiempo real y adelantarse a retrasos, sobrecostos o riesgos antes de que golpeen al cliente o a la empresa. Estudios del sector calculan que más del 70 % de los retrasos logísticos podrían evitarse con sistemas de monitoreo inteligente.

El comercio electrónico cambia las reglas

El crecimiento sostenido de las ventas en línea también reconfigura el negocio. Los compradores piden entregas más rápidas, incluso el mismo día o en franjas de una a dos horas, y esa exigencia impulsa modelos de logística hiperlocal, microalmacenes urbanos y centros de distribución cercanos al consumidor. Según proyecciones del retail digital, la tendencia seguirá ganando fuerza durante 2026, con la rapidez y la flexibilidad por encima del precio.

Invertir en tecnología, una decisión estratégica

Bajo esas condiciones, destinar recursos a tecnología logística deja de leerse como un gasto para asumirse como una necesidad estratégica. Estudios internacionales señalan que aplicar inteligencia artificial al transporte puede recortar entre un 5 % y un 15 % los costos logísticos, según el nivel de madurez tecnológica de cada compañía. El desafío del próximo año será acelerar ese tránsito hacia modelos más inteligentes, escalables y sostenibles, con capacidad de ajustarse a un mercado que no deja de moverse.

Así, 2026 se perfila como el año en que la logística inteligente terminará de asentarse en Colombia y obligará a las empresas a anticiparse, innovar y adoptar tecnología si quieren seguir siendo competitivas en un entorno cada vez más dinámico y demandante.