Unos 3.000 efectivos menos y cerca de 12.000 militares aún activos bajo el mando del United States Southern Command: ese es el saldo del reacomodo que Estados Unidos empezó a ejecutar en el Caribe después de la operación militar del 3 de enero, que terminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro. Informes recientes de prensa internacional dan cuenta de que Washington redujo parte de las fuerzas que sostenía en la zona y trasladó activos clave hacia otras áreas consideradas estratégicas.

Buques que cambian de aguas

Fuentes citadas por medios como The New York Times indican que la reorganización incluye el retiro parcial de embarcaciones anfibias. Entre ellas figuran el USS Iwo Jima y el USS San Antonio, que dejaron las aguas cercanas a Venezuela y fueron llevados al norte de Cuba, en el océano Atlántico. El desplazamiento se produce una vez cumplida la misión central de capturar a Maduro, pero no equivale a un repliegue definitivo del dispositivo estadounidense en la región.

El reordenamiento de esos buques, sumado a otros ajustes en el despliegue, es lo que explicaría la disminución cercana a 3.000 uniformados en aguas caribeñas. Aun con esa reducción, las autoridades han insistido en que las tropas siguen asignadas y disponibles para volver a moverse si las circunstancias lo requieren.

También salieron activos aéreos

El ajuste no se limitó al componente naval. Algunos medios aéreos, entre ellos aviones de operaciones especiales que apoyaron la incursión en Venezuela, fueron sacados del área inmediata del Caribe, aunque permanecen bajo control de las fuerzas armadas estadounidenses.

Qué dice Washington sobre su permanencia

Pese a que los movimientos apuntan a una presencia directa más reducida, el gobierno estadounidense ha sostenido que continuará operando en el Caribe. Los objetivos declarados son proteger intereses regionales, interceptar embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico y sostener la seguridad marítima en un área geopolíticamente sensible.

La lectura de los analistas

Para los analistas, el reacomodo obedece a la percepción de que la misión principal alrededor de Venezuela avanzó de manera significativa y de que Washington intenta ahora equilibrar sus prioridades de seguridad nacional sin renunciar del todo a una presencia operativa en un territorio que sigue siendo determinante para sus intereses estratégicos.

La conclusión es la misma en todos los reportes: la reconfiguración posterior a la captura de Maduro implica menos fuerzas, pero no una salida completa. Se trata de un ajuste táctico que conserva intacta la capacidad de responder a contingencias futuras.