El día en que cumplió 27 años, José Enamorado fue presentado oficialmente como jugador del Grêmio de Porto Alegre. El delantero colombiano firma así el paso más importante de su carrera hasta ahora: su primera experiencia fuera del país, y nada menos que en una institución con varios títulos de la Copa Libertadores en su vitrina, una de las más tradicionales del continente.

Por qué eligió al club brasileño

Frente a los periodistas, el atacante contó que había otras alternativas sobre la mesa, pero que la oferta del cuadro brasileño terminó imponiéndose por el peso de su historia y por el proyecto deportivo que le plantearon. Explicó que desde las primeras conversaciones con los directivos percibió confianza y respaldo, y que ese fue uno de los elementos que lo empujaron a aceptar el desafío.

Adaptación primero, minutos después

Sobre lo que viene, Enamorado fijó una prioridad clara: acoplarse al grupo y al ritmo que exige el fútbol brasileño. Dijo que quiere alcanzar su mejor estado físico cuanto antes para quedar disponible ante el cuerpo técnico y empezar a sumar minutos. Aseguró que llega con la disposición de aportar y de crecer dentro de la institución.

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La Tricolor, en el horizonte

El jugador no escondió otro objetivo que lo mueve: llegar a vestir la camiseta de la Selección Colombia. Admitió que salir al exterior puede abrirle puertas y aumentar sus posibilidades de entrar en los planes del seleccionador Néstor Lorenzo, sobre todo pensando en el camino al Mundial.

Al hablar de ese anhelo, citó a dos futbolistas colombianos que sigue de cerca y que admira por su trayectoria y por mantenerse en el alto nivel: James Rodríguez y Luis Díaz. A ambos los ve como muestra del trabajo y la disciplina que se necesitan para disputar una Copa del Mundo.

Un capítulo que arranca en familia

Para cerrar, el delantero insistió en que asume esta etapa con entusiasmo y sentido de responsabilidad, acompañado por su familia y decidido a entrenar con intensidad para afianzarse en Brasil. Su aventura internacional empieza con dos metas: triunfar en Grêmio y, en algún momento, representar a Colombia en la máxima cita del fútbol mundial.