El Catatumbo volvió al centro de la conversación sobre seguridad regional después de la llamada telefónica entre los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro, sostenida tras los hechos que rodearon la captura de Nicolás Maduro. En ese territorio, golpeado durante décadas por el conflicto armado y el narcotráfico, la conversación entre ambos mandatarios activó nuevas alertas sobre lo que pueda ocurrir en los próximos meses.

Un territorio en el tablero geopolítico

Estados Unidos lleva varios meses reforzando su estrategia antidrogas en el Caribe y ha fijado la mirada en zonas que considera estratégicas por la existencia de cultivos ilícitos y de estructuras armadas ilegales. Bajo esa lógica, el Catatumbo reaparece como uno de los puntos críticos dentro del mapa geopolítico y de seguridad de la región.

Advertencias por una posible escalada

Organizaciones sociales y defensores de derechos humanos sostienen que el incremento de la presión internacional puede terminar en una escalada militar en esta subregión del nororiente colombiano, con el consecuente agravamiento de la crisis humanitaria que ya padecen miles de familias. La inquietud de fondo es que una intervención armada de mayor alcance produzca nuevos desplazamientos forzados, confinamientos y afectaciones directas sobre comunidades campesinas, indígenas y víctimas del conflicto.

Olguín Mayorga, presidente de la Asociación Nacional de Víctimas, manifestó su preocupación por el hecho de que operaciones militares impulsadas desde exigencias externas puedan intensificar la violencia en la zona. De acuerdo con lo que expresó, cualquier ofensiva adicional de la fuerza pública en el Catatumbo se reflejaría en un aumento considerable del número de desplazados y en un deterioro acelerado de las condiciones humanitarias.

El llamado de alias Iván Mordisco

Al panorama se agrega la reciente convocatoria de alias Iván Mordisco a otros grupos armados ilegales para armar un frente común contra Estados Unidos. Analistas y líderes sociales estiman que, si esas estructuras llegaran a articularse, podrían producirse enfrentamientos entre distintos actores armados, lo que elevaría el riesgo de una crisis alimentaria y de seguridad sin antecedentes en la región.

La Red Departamental de Defensores de Derechos Humanos, por su parte, pidió al Gobierno nacional obrar con cautela y examinar con rigor la información de inteligencia. Su advertencia apunta a que los señalamientos sobre alianzas criminales no terminen usándose como justificación de una intervención extranjera que enrede todavía más la situación del Catatumbo.

Una relación bilateral en momento delicado

En los círculos académicos y políticos hay coincidencia en que el vínculo entre Colombia y Estados Unidos pasa por una etapa delicada. El abogado y analista Fernando Cepeda Ulloa afirmó que la reunión prevista entre Trump y Petro, programada para las primeras semanas de febrero, será determinante y tendrá lugar en un escenario complejo, atravesado por el debate global sobre el narcotráfico y la responsabilidad compartida frente a las drogas ilícitas.

Mientras se aclara hacia dónde van esas conversaciones, los habitantes del Catatumbo siguen con preocupación un escenario lleno de incertidumbre, donde las decisiones diplomáticas y de seguridad pueden repercutir de manera directa en la vida, la estabilidad y el futuro de uno de los territorios más vulnerables del país.